lunes, 5 de mayo de 2008

Chamartín, punto de partida a Cieza.

¿Hacía dónde partirá el chaval que conocí en el metro?

Casi desespero en la cola para retirar mi billete. Murcia de por sí es una tierra mágica, no es por hacer vitola de la tierra,dónde algún día,aprendiste a mamar, más bien por el cocktel exhuberante que toca por estas fechas: colegueo, terracita y mucho rock ´n roll. Pero solo por unos días porque no hay que olvidar que los exámes comienzan el lunes, cuando este puente de Mayo se nos desvanezca. Hoy, vuelvo a la Perla del Segura,Cieza, una ciudad maldita, y desdichada ( como reza una pared de una carcel de la Alhambra). Ella misma es un disparate en sí, bohemia y soñadora por esta arista, y torca, falaz y casi decadente por el ángulo más cerrado. Una riqueza impropia de un pueblo de este calibre, con una agenda cultural desprovista de ligereza, y con bastiones dignos de cualquier poema, o novela alada como lo es, lo fue y lo será el Club Atalaya-Ateneo de la Villa. Nuestro río, testigo de tantos besos y jodido por la insensatez de quienes nos desgobiernan. El Cañón de Almadenes, esquina recóndrita que despierta cualquier alma inquienta, y que te acerca la belleza de la aquella Cieza, sostenible, y eterna. Con sus pozas veraniegas, sus nutrias dicharacheras o los baños en el Gorgotón.

Y todo esto, desde la estación madrileña de Chamartín. Me encanta coger aquí el tren, lo prefiero antes que Atocha. Acá las pinturas de Pepe Lucas se funden con el trasiego voluptuoso de cualquier viajero. Yo cada vez que subo, o me cuelgo de las escalera, sobre todo si voy acompañado, me digo en voz alta, este loco es de Cieza. Como yo, y quizá como tu.

1 comentario:

Ernesto dijo...

Es lo más parecido al comienzo de un libro de aventuras.Empiezas recordando y eso le da un sabor de idas y venidas muy interesante, no lo descartes como primera página de novela, que cinco años dan para mucho!
A partir de ahora, dejaré Atocha para las bienvenidas,
iré a llorar en Chamartin el adios
a los siempre buenos momentos que paso en la ciudad de la que sólo somos abejitas más de esa gran colmena...
Me gusta el proyecto